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Quoth the raven, "Nevermore"
Por Ana Laura Serra

Reconocido como uno de los representantes del terror moderno, Poe se ha visto encasillado en un género que ensombrece otros aspectos dignos de consideración de su obra literaria.

Para mí, la poesía no ha sido un fin propuesto, sino una pasión; y las pasiones merecen reverencia: no deben, no pueden ser suscitadas en vista de las mezquinas compensaciones de la humanidad o de sus elogios, aun más mezquinos. (E.A.Poe)


     Literatos y demás teóricos del arte (aun cuando se entrevé posible paradoja) han definido distintos géneros en los que debería encuadrar todo cuento que en el mundo ha sido. Generalmente, como es de suponer, un cuento se corresponde con los parámetros de un género híbrido. Sin embargo, entre esas categorías quizá no tan definidamente definidas, se encuentra la de “cuento de terror” y se reconoce como precursor de tal género a Edgar Allan Poe.
     El ambiente creado en los cuentos de Poe genera inquietud, desasosiego, desolación, ansiedad y a veces incomodidad aunque quizá los argumentos no poseen tanta fuerza poética como esa construcción de halo de nervioso misterio.      Los personajes de Poe, azotados por males y de vida torturada, suelen ser reflejo de la existencia de su creador, con las mismas dolencias y las mismas cárceles que ellos. Asediado por el alcoholismo y las drogas, principalmente luego de la muerte de su prima y esposa, Virginia, Poe entró en una suerte de decadencia constante, cada vez más aguda y más evidente, culminando en su muerte, en medio de un delirium tremens.

     Mucho es el misterio que se ha hilado alrededor de la figura de Poe y muchas las historias que se han construido en base a ese misterio y a lo que se conoce de su atropellada y atormentada vida. Quizás es por eso que Edgar Poe es uno de los escritores que en la historia de la literatura más simpatías ha despertado en sus sucesores. Así es como Julio Cortázar tradujo todas sus narraciones extraordinarias y Charles Baudelaire, quien se dedicó a su biografía y traducción durante doce años, dice en uno de sus escritos que “Toda entrada en materia cuando se trata de Poe atrae sin violencia como un torbellino; su solemnidad sorprende, manteniendo el espíritu despierto. Se presiente, desde luego, que se trata de algo grave. (...) El ardor mismo con el cual se arroja en lo grotesco por el amor de lo grotesco y en lo horrible por el amor de lo horrible, me sirve para verificar la sinceridad de su obra y el acuerdo del hombre con el poeta.”

     Poe consideraba su poesía, distinguida de los cuentos, sino insignificante al menos un género en el que no se había explayado como hubiese querido y que quizás hubiese sido el más trabajado por él. En la publicación de “El cuervo y otros poemas” Poe afirma que “Acontecimientos de fuerza mayor me han impedido realizar siempre el esfuerzo serio que yo hubiera deseado dentro de un campo que, en circunstancias más felices, hubiera sido el de mi preferencia.”
     Hacia el final de su vida, Poe deslizó por un momento su atención literaria y se aventuró en una obra de difusos límites entre lo filosófico y lo científico (más precisamente en el campo de la física y la astronomía), acerca de la concepción del universo y sus fines, en la que, según sus palabras, ha sido “lo bastante osado como para contradecir las conclusiones y, por lo tanto, poner en tela de juicio la sagacidad de los hombres más grandes y más justamente respetados”; y de hecho, lo hace en su ensayo mediante un estilo tan atrayente como las teorías que enuncia y que no concuerdan con muchas de las “verdades” aceptadas en el ámbito científico. Poe siempre quiso que se considerara a “Eureka” un poema, pero es una tarea difícil no considerar el contenido de ese “poema” como un cuestionamiento a las certezas de la ciencia del momento, más aun hoy cuando sabemos de los aciertos que algunos enunciados de ese poema-ensayo representan. A pesar de no tener una base incoherente, “Eureka” no tuvo mayores repercusiones; de todas maneras nos brinda una faceta no demasiado explorada de Poe; una idea acerca de sus intereses ajenos a la escritura literaria, una aproximación a la lucidez de sus pensamientos amén del ahogo de alcohol en el que estaba sumido.
     Pero además de un ensayo casi científico, Poe ha realizado un ensayo literario para explicar la manera en que había escrito su poema “El cuervo”; un ensayo para explicar algo que roza la perfección de ambientación en un poema y entorno del cual se han tejido las más resistentes muestras de escepticismo. Con argumentos de aceptable validez, se dice que Poe escribió primero su poema y luego ideó la manera en que podría haberlo confeccionado, lo que, al menos a mi entender, es una muestra de irrefutable coherencia.

     En su breve vida, Edgar A. Poe logró una vasta obra literaria y por lo escrito queda la sensación de incompleto en el pestañeo posterior a sus lecturas; queda el gusto de potencial acabado a la fuerza, de injusticia en el final abrupto de la muerte; queda esa impresión de que su obra podría haber sido, quizá no más grande pero sí más extensa; que el escritor podría haber alimentado más al poeta y al ensayista; queda la certeza de que las muertes hacen perder de mucho. Tal vez no fuese así, pero siempre se tiene nostalgia de lo que pudo haber sido.


 

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